lunes, 10 de agosto de 2009

Papelón de las Papeleras

Por Lic. David Torrejón

En este nuevo modelo de "Globalización" donde los pueblos buscan establecer nuevas pautas referidas a la preservación ambiental, las responsabilidades son cada vez más estrictas, que obligan a incorporar nuevos modelos de producción juntamente con "tecnologías limpias" competitivas y compatibles con los requerimientos ecológicos. Medio ambiente y economía se han convertido en dos conceptos indisolublemente unidos, lo cual implica compromisos internacionales que lo mantengan vigente. Así lo demuestran los numerosos instrumentos legales que establecen normas relativas al cuidado ambiental - Convenio de Basilea, Convenio de Viena, Río `92, Cumbre de las Américas del Desarrollo Sostenible, Protocolo de Kioto etc.-

El problema de las papeleras que se están instalando en Uruguay pone al descubierto que no existen mecanismos específicos para resolver controversias ambientales.

El incipiente Bloque económico denominado Mercado Común del Sur (MERCOSUR), integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, menciona entre sus objetivos la firme voluntad de promover el desarrollo con justicia social, erradicar la pobreza y preservar el medio ambiente.

En materia ambiental, los Estados - parte han suscrito el documento denominado “Directrices Básicas en Política Ambiental del Mercosur” comprometiéndose a garantizar la adopción de prácticas no degradantes del ambiente en los procesos que utilizan recursos naturales, los cuales deben ser aprovechados de manera sustentable para su reutilización futura; adoptar medidas para controlar las actividades degradantes y analizar el impacto ambiental de las actividades productivas; desarrollar y adoptar tecnologías adecuadas para minimizar o eliminar el lanzamiento de residuos contaminantes al entorno; promover el uso de métodos de reciclaje limpios y el tratamiento de residuos líquidos, sólidos y gaseosos; asegurar la concentración de acciones con vistas a la armonización de procedimientos legales e institucionales y a estimular la coordinación de criterios comunes para la negociación e implementación de actos internacionales de incidencia en el proceso de integración.

Otro antecedente a tener en cuenta es el "Protocolo de Brasilia de solución de Controversias", firmado por los países del Mercosur, documento que prevé instancias conciliatorias previas, con intervención de representantes de los Estados – parte en la controversia y una instancia arbitral obligatoria, dictada por tres árbitros - dos de ellos, representantes de cada Estado – parte en controversia y el tercero representado por un país ajeno al conflicto. Aunque solo contemple procedimientos para resolver diferencias comerciales, el funcionamiento de este sistema, a pesar de sus falencias ( difícil acceso de los particulares, lentitud del procedimiento, poca experiencia en el manejo de normativa del Mercosur, derecho a defensa, falta de un órgano de apelación, laudos arbítrales con interpretaciones contradictorias sobre temas similares, no existe una verdadera jurisprudencia comunitaria que enriquezca y profundice el proceso de integración; Imposibilidad de los particulares de cuestionar las decisiones inexistencia de reglas uniformes, regulación del proceso de ejecución o cumplimiento de la decisión arbitral), evidencia que los Estados - parte, si se lo proponen, pueden avanzar en nuevos sistemas de resolución de conflictos más dinámicos y eficientes.

Los últimos acontecimientos respecto a las papeleras, muestran lo endeble del contenido de todos los instrumentos legales ambientales del Mercosur. Hay cuatro posiciones antagónicas; las de los vecinos y ambientalistas del pueblo de Gualeguaychu, las de las papeleras, la del Gobierno de Argentina y la del Gobierno de Uruguay. Frente a este vacío legal para la resolución de conflictos ambientales y al no poder sortear esta barrera no arancelaria, todos ellos se han visto obligados a politizar su posición, tratando de llevar "agua para su molino" y no volcar esfuerzos para hallar alguna solución dentro del marco del Mercosur.

A pesar de los documentos suscriptos por Argentina y Uruguay, existe una gran preocupación de los vecinos y grupos ambientales de Argentina, que estos documentos sean solo catálogos de buenas intenciones pues son bastante genéricos, en su mayoría poseen una pobre técnica legislativa, y no explican en forma taxativa como van a cumplir con los objetivos asumidos, mucho menos como obrar ante situaciones como el caso el de las papeleras, y menos aún, a donde recurrir frente a estas controversias.

Tal situación se ve agravada, ya que los países en conflicto, no hicieron respetar ni siquiera los preceptos básicos sobre las cuales se edifica el tratado internacional del río Uruguay, o sea: El principio de la consulta previa; el principio de la información mutua y el principio de la cooperación conjunta de los Estados miembros. Principios que no dejan dudas de cual debe ser el comportamiento de los Estados - parte en todo momento y ante cualquier situación (proyectos, obras, actividades), que involucre recursos naturales compartibles.

Si los mecanismos de garantía dejaran de funcionar, entonces, estos instrumentos serán solo acuerdos comerciales entre corporaciones trasnacionales y seguramente los Estados - parte se alejaran de sus objetivos primigenios.

Es una vergüenza y un papelón internacional, que los vecinos de Gualeguaychú, tengan que recurrir al corte de rutas que unen a la Argentina con Uruguay, para protestar en contra del emplazamiento de las papeleras, y frente al peligro de que una de las actividades más contaminantes del mundo, pueda perjudicar toda la zona de influencia que los rodea. Cabe preguntarse ¿Para qué están las cancillerias?

Por otro lado los países del MERCOSUR se hallan unidos por algo más que por cuestiones comerciales, existe una historia común y una cercanía geográfica inmodificables que no debemos desaprovechar. Todo ello reafirma la certeza de que el único camino posible, para lograr una verdadera unión política y económica como plataforma de inserción en un mundo cada vez más recesivo, inseguro e inestable, es la profundización del proceso de integración.

Por tales razones se hace preciso y hasta obligatorio que frente a decisiones trascendentales que repercuten sobre el medio ambiente y la calidad de vida de los pueblos, los actos de los representantes sea acompañado por el consenso de sus representados, dándole así transparencia y seguridad a la tan buscada integración de la humanidad.

El Mercosur necesita contar con un Tribunal de Justicia permanente. Las controversias en el seno del bloque deben ser resueltas a través de una corte integrada por jueces independiente de los Estados nacionales dedicados con exclusividad a la resolución de estas cuestiones y cuyos sueldos sean provistos por la propia estructura institucional del MERCOSUR. Es posible concretar un procedimiento más expedito con preclusión de plazos, impulso de oficio por parte del tribunal y garantía de los derechos de defensa de las partes y fundamentalmente con un proceso de ejecución rápido, claro y efectivo.

CONTAMINACION PAPELERAS
"la mayor parte de la contaminación producida en la industria del papel se origina en el proceso de obtención de la pasta celulósica. Sus residuos pueden contener licores sulfíticos, pasta fina, sustancias químicas de blanqueo, mercaptanos, sulfuros de sodio, carbonatos e hidróxidos, apresto, caseína, arcillas, tintas, ceras, grasas, aceites y fibras". Se continúa mencionando que "los desagües de fábricas integradas de pasta celulósica y papel pueden contener una alta cantidad de materia orgánica (54 tn de DBO / tn de producto), una gran cantidad de sólidos en suspensión (77kg / tn de producto) y algunas otras sustancias químicas que varían de acuerdo con el tipo de proceso utilizado para su elaboración.
Argentina hay alrededor de una decena de fábricas de papel que están contaminando nuestros ríos. Desde hace años, una gran parte de las papeleras argentinas se han ubicado sobre el Paraná y arrojan a este río los efluentes tóxicos derivados de una gigantesca producción de pasta de celulosa. Los esfuerzos que desarrollan las papeleras europeas ubican a estas compañías entre aquellas punteras a nivel mundial en metodologías de minimización de impactos ambientales. Cuando Celulosa Argentina instaló hace años su planta en Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe, no se hablaba de ecología en el país, lo que le permitió pasar desapercibida mucho tiempo, y hoy en día goza del privilegio de estar en pleno funcionamiento, al igual que las otras, y ese statu quo es el que parece mantener a las papeleras argentinas alejadas hasta ahora del ojo de la tormenta.
Celulosa: cinco desagües: uno, contenido por una canaleta; otro, en forma de cascada, como si fueran saltos; el más desagradable, un par de caños que despiden una masa líquida espesa y negra. Los daños a la salud humana de la región causados por la concentración de estos contaminantes en los cuerpos de los peces que forman parte de la dieta, no han sido evaluados. Se sabe que muchas de las sustancias (fundamentalmente dioxinas y furanos) encontradas en los efluentes de esta empresa son altamente tóxicas que no se degradan fácilmente, y que representan una amenaza permanente (durante años) en los sedimentos y organismos acuáticos. “Puede provocar acciones teratogénicas, depresión del sistema nervioso central, daños en los riñones y el hígado y cáncer". La presencia de la mayoría de los mencionados contaminantes es consecuencia del empleo de cloro para el blanqueo de la pasta de papel. Los ecologistas sostienen que existen tecnologías disponibles que no involucran la producción de esos contaminantes orgánicos persistentes. En Argentina y Uruguay de hoy el sistema es más simple: tiran directamente “todo al río”, casi sin inversión tecnológica que evite la contaminación. Contaminantes. Entre los compuestos presentes en las muestras se encontraron cloroguaniacoles o metoxifenoles clorados, dicloro y tricloro fenoles, metoxifenol, alquilbencenos, sulfuro de dimetilo, 2-formil-5-metil-tiofeno, una serie de hidrocarburos de cadena larga y el compuesto volátil cloroformo (triclorometano). El característico olor que produce la papelera de Capitán Bermúdez tornó el aire casi irrespirable, y casi un millar de alumnos de dos escuelas de esa ciudad debieron ser evacuados en forma preventiva, así como numerosos vecinos que debieron abandonar sus casas debido al olor y a las molestias a causa de emanaciones industriales. Parecidos a los efectos de los gases lacrimógenos, con irritación en los ojos y en las vías respiratorias.

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